Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – «¡Compasión!, respondió el adivino con el corazón rebosante, y alzó las dos manos – ¡oh Zaratustra, yo vengo para seducirte a cometer tu último pecado!». –
Y apenas habÃan sido dichas estas palabras retumbó de nuevo el grito, más largo y angustioso que antes, también mucho más cercano ya. «¿Oyes? ¿Oyes, Zaratustra?, exclamó el adivino, ese grito es para ti, a ti es a quien llama: ¡ven, ven, ven, es tiempo, ya ha llegado la hora!» –[452]
Zaratustra callaba, desconcertado y trastornado; finalmente preguntó, como quien vacila en su interior: «¿Y quién es el que allà me llama?».
«Tú lo sabes bien, respondió con violencia el adivino ¿por qué te escondes? ¡El hombre superior es quien grita llamándote!».
«¿El hombre superior?, gritó Zaratustra horrorizado: ¿qué quiere ése? ¿Qué quiere ése? ¡El hombre superior! ¿Qué quiere aquà ése?» – y su piel se cubrió de sudor.
Pero el adivino no respondió a la angustia de Zaratustra, sino que siguió escuchando hacia la profundidad. Y cuando se hizo allà un largo silencio, volvió su vista atrás y vio a Zaratustra de pie y temblando.