Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¡La náusea que me estrangula es que incluso nosotros los reyes nos hemos vuelto falsos, andamos recubiertos y disfrazados con la vieja y amarillenta pompa de nuestros abuelos, siendo medallones para los más estúpidos y para los más astutos y para todo el que hoy trafica con el poder!
Nosotros no somos los primeros – y, sin embargo, tenemos que pasar por tales: de ésa supercherÃa estamos ya hartos por fin, y nos produce náuseas.
De la chusma hemos escapado, de todos esos vocingleros y moscardones que escriben, del hedor de los tenderos, de la agitación de los ambiciosos, del aliento pestilente puf, vivir en medio de la chusma,
– puf, ¡pasar por los primeros en medio de la chusma! Ay, ¡náusea!, ¡náusea!, ¡náusea! ¡Qué importamos ya nosotros los reyes!». –
«Tu vieja enfermedad te acomete, dijo entonces el rey de la izquierda, la náusea te acomete, pobre hermano mÃo. Pero ya sabes que hay alguien que nos está escuchando».
Inmediatamente se levantó de su escondite Zaratustra, que habÃa abierto del todo sus oÃdos y sus ojos a estos discursos, acercose a los reyes y comenzó a decir:
«Quien os escucha, quien con gusto os escucha, reyes, se llama Zaratustra.