Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra De una redonda boca de muchacha,
Y, aún más, de helados
Niveos cortantes incisivos dientes
De muchacha: por los que languidece
El corazón de todos los ardientes dátiles. Sela.
Semejante, demasiado semejante
A dichos frutos meridionales,
Estoy aquà tendido, mientras pequeños
Insectos alados
Me rodean danzando y jugando,
Y asimismo deseos y ocurrencias
Aún más pequeños,
Más locos, más malignos,
– Rodeado por vosotras,
Mudas, llenas de presentimientos
Muchachas-gatos,
Dudú y Suleica[550],
– Circumesfingeado[551], para en una palabra
Amontonar muchos sentimientos:
(¡Dios me perdone
Este pecado de lengua!).
– Aquà estoy yo sentado, olfateando el mejor aire de todos,
Aire de paraÃso en verdad,
Ligero aire luminoso, estriado de oro,
Todo el aire puro que alguna vez
Cayó de la luna –