Ecce homo
Ecce homo En este día perfecto en que todo madura y no sólo la uva toma un color oscuro acaba de posarse sobre mi vida un rayo de sol: he mirado hacia atrás, he mirado hacia delante, y nunca había visto de una sola vez tantas y tan buenas cosas. No en vano he dado hoy[12] sepultura a mi cuadragésimo año, me era lícito darle sepultura, —lo que en él era vida está salvado, es inmortal. La Transvaloración de todos los valores[13], los Ditirambos de Dioniso y, como recreación, el Crepúsculo de los ídolos[14] – ¡todo, regalos de este año, incluso de su último trimestre! ¿Cómo no había yo de estar agradecido a mi vida entera? Y así me cuento mi vida a mí mismo.