Ecce homo
Ecce homo Un verano en lo más alto, con fuentes frÃas y silencio bienaventurado: ¡oh, venid, amigos mÃos, para que el silencio resulte todavÃa más bienaventurado!
Pues ésta es nuestra altura y nuestra patria: en un lugar demasiado alto y abrupto habitamos nosotros aquà para todos los impuros y para su sed.
¡Lanzad vuestros ojos puros en el manantial de mi placer, amigos mÃos! ¡Cómo habrÃa él de enturbiarse por ello! ¡En respuesta os reirá con su pureza!
En el árbol Futuro construimos nosotros nuestro nido; ¡águilas deben traernos en sus picos alimento a nosotros los solitarios[36]!
¡En verdad, no un alimento del que también a los impuros les esté permitido comer! ¡Fuego creerÃan devorar, y se abrasarÃan los hocicos!
¡En verdad, aquà no tenemos preparadas moradas para impuros! ¡Una caverna de hielo significarÃa para sus cuerpos nuestra felicidad, y para sus espÃritus!
Y cual vientos fuertes queremos vivir por encima de ellos, vecinos de las águilas, vecinos de la nieve, vecinos del sol: asà es como viven los vientos fuertes.
E igual que un viento quiero yo soplar todavÃa alguna vez entre ellos, y con mi espÃritu cortar la respiración a su espÃritu: asà lo quiere mi futuro.