Ecce homo
Ecce homo A vosotros, los audaces buscadores e indagadores, y a quienquiera que alguna vez se haya lanzado con astutas velas a mares terribles; a vosotros los ebrios de enigmas, que gozáis con la luz del crepúsculo, cuyas almas son atraÃdas con flautas a todos los abismos laberÃnticos: pues no queréis, con mano cobarde, seguir a tientas un hilo; y allà donde podéis adivinar, odiáis el deducir[79]….
4