El crepusculo de los idolos
El crepusculo de los idolos ¿Comprendió esto él mismo, el más inteligente de todos los autoembaucadores? ¿Se lo dijo a sí mismo en el último momento, en la sabiduría de su valentía para la muerte?… Sócrates quería morir: no Atenas, él se dio a sí mismo el vaso de veneno, él forzó a Atenas al vaso de veneno… «Sócrates no es un médico», dijo en voz baja para sí, «solo la muerte es aquí el médico… Lo único que sucede es que el propio Sócrates llevaba largo tiempo enfermo…».