El crepusculo de los idolos
El crepusculo de los idolos HISTORIA DE UN ERROR
1. El mundo verdadero, alcanzable para el sabio, el piadoso, el virtuoso: viven en él, son él.
(La forma más antigua de idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Otra manera de expresar la tesis «yo, Platón, soy la verdad»).
2. El mundo verdadero, inalcanzable por ahora, pero prometido para el sabio, el piadoso, el virtuoso («para el pecador que hace penitencia»).
(Progreso de la idea: se hace más sutil, más capciosa, más inasible; se hace mujer, se hace cristiana…).
3. El mundo verdadero, inalcanzable, indemostrable, imprometible, pero ya como pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.
(El viejo sol en el fondo, pero a través de la niebla y el escepticismo; la idea vuelta sublime, pálida, nórdica, regiomontana).
4. El mundo verdadero, ¿inalcanzable? En todo caso inalcanzado. Y en tanto que inalcanzado también desconocido. En consecuencia, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido?…
(Gris comienzo del día. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).