Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LEY DRACONIANA CONTRA LOS ESCRITORES.— DeberÃa considerarse a todo escritor como un malhechor que en muy contados casos merece perdón y gracia. Éste serÃa un remedio contra la invasión de los libros.
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LOS LOCOS DE LA CIVILIZACIÓN MODERNA.— Los bufones de las cortes de la Edad Media corresponden a nuestros folletinistas; son la misma clase de hombres, a medias razonables; burlones exagerados, tontos, que no lo hacen a veces sino para aliviar lo patético de la situación por medio de agudezas, de jactancias, y apagan asà con sus gritos el toque de agonÃa demasiado solemne de los grandes sucesos, a veces en servicio de los prÃncipes y de los nobles, y otras en servicio de los partidos (del mismo modo que en espÃritu sobrevive ahora todavÃa una parte de la antigua obsequiosidad de las relaciones de pueblo a prÃncipes). Pero todas las clases de literatura moderna se aproximan mucho a la de los folletinistas; son éstos los locos de la civilización moderna que se juzgan con mayor indulgencia si no se les toma por enteramente irresponsables. Considerar el oficio de escritor como una profesión, es una locura.
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