Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LO QUE QUEDA DEL ARTE.— Tiene el arte un valor mucho más grande en ciertas hipótesis metafÃsicas, por ejemplo, si se admite la creencia de que el carácter es inmutable y que el ser del mundo se repite perpetuamente en todos los caracteres y en todas las acciones: en este caso, la obra del artista viene a ser la imagen de lo eternamente estable, mientras que, en nuestro concepto, el artista no puede jamás dar a su imagen valor sino para cierto tiempo, porque el hombre, en general, es el producto de una evolución y está sujeto a cambios, y el individuo no es nada fijo ni duradero. Lo mismo pasa en otra hipótesis metafÃsica: suponiendo que nuestro mundo visible no fuese más que una apariencia, como admiten los metafÃsicos, el arte vendrÃa a colocarse demasiado cerca del mundo real, pues entre el mundo de la apariencia y el mundo del sueño habrÃa en este caso demasiada semejanza, y las diferencias que quedaran realizarÃan más la importancia del arte que la importancia de la Naturaleza, porque el arte expresarÃa las formas idénticas, los tipos y los modelos de la Naturaleza. Pero tales hipótesis son falsas; ¿qué lugar, después de esta consideración queda al arte? Antes que todo, ha, durante millares de años, enseñado a considerar con interés y gozo la vida bajo todas sus formas y a embellecer la vida. Esta teorÃa del arte embelleciendo la existencia y la de mirar la vida humana como un pedazo de la Naturaleza, esta teorÃa ha echado raÃces en nosotros y se presente al sol como una necesidad todopoderosa de conocimiento. Se podrÃa abandonar el arte sin que se perdiera la facultad recibida de él del mismo modo que se ha abandonado la religión, pero no los transportes del alma conquistados gracias a ella. Asà como el arte plástico y la música miden la riqueza de sentimientos realmente conquistada y ganada por la religión, asà también, después de una desaparición del arte, la intensidad y la multiplicidad de los goces de la vida que él ha implantado pedirÃan aún reconocimiento. El hombre de ciencia es el desarrollo ulterior del artista.