Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL CARÁCTER FUERTE Y BUENO.— La servidumbre de las convicciones, hecha ya instituto por el hábito, conduce a lo que se llama energía de carácter. Cuando alguien obra por un pequeño número de motivos, pero siempre los mismos, adquieren sus acciones gran energía; si esas acciones están de acuerdo con los principios de los espíritus siervos, producen en el que las ejecuta el sentimiento de la buena conciencia. Un pequeño número de motivos, una acción enérgica y una buena conciencia constituyen lo que se llama energía de carácter, En el hombre de carácter escasea mucho el conocimiento de las múltiples posibilidades y direcciones de la acción, su inteligencia es dependiente, sierva, toda vez que no le muestra en caso dado más que dos posibilidades. Lo que se llama buen carácter en un niño, prueba que es siervo de un hecho existente; poniéndose al lado de los espíritus siervos, producen en el que las ejecuta el sentimiento de la acción enérgica y una buena conciencia constituyen lo que se llama energía de carácter. En el hombre de carácter escasea mucho el conocimiento de las múltiples posibilidades y direcciones de la acción, su inteligencia es dependiente, sierva, toda vez que no le muestra en caso dado más que dos posibilidades. Lo que se llama buen carácter en un niño, prueba que es siervo de un hecho existente; poniéndose al lado de los espíritus siervos, el niño hace alarde desde luego de un sentido común, pero fundándose en este sentido común, será más tarde útil a su estado o su clase.