Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ESPÍRITU FUERTE.— Comparando con aquél que tiene la tradición de su parte y no tiene necesidad de razones para su conducta, el espíritu libre es siempre débil, especialmente en la acción; pues conoce demasiados motivos y puntos de vista, y por ello su mano está poco segura. Por consiguiente, ¿qué medio hay de hacerlo relativamente fuerte, al punto de poder a lo menos sostenerse y no perecer? ¿Cómo nace el espíritu fuerte? Éste es un caso particular del problema de la producción del genio. ¿De dónde viene la energía de su fuerza inflexible, la persistencia con que el individuo, contra la tradición, trata de adquirir un conocimiento completamente individual del mundo?
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