Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL INGENIOSO MENOSPRECIADO.— Los hombres no cientÃficos, pero listo, aprecian todo indicio de ingenio, sea en el camino de la verdad o en el de la mentira: quieren que se les distraiga, que se les estimule, que se les inflame, como un amuleto contra el fastidio. Por el contrario, los hombres de ciencia estiman más el freno de la reflexión que el flujo de ideas, quieren más realidad que apariencia: no distinguen, como Aristóteles, entre el «ingenioso». De ahà la antipatÃa entre los de la ciencia y los del ingenio, entre los sabios y los artistas.
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