Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL IDIOMA COMO PRETENDIDA CIENCIA.— La importancia del idioma para el desenvolvimiento de la civilización, estriba en que el hombre ha colocado un mundo propio al lado del otro, posición que juzgaba bastante sólida para levantar desde ella el resto del mundo sobre sus goznes y hacerse dueño de él. Porque el hombre ha creÃdo durante largo espacio de tiempo en las ideas y en los nombres de las cosas, como en ceterne veritates, se ha atribuido este orgullo, con el cual se elevaba sobre la bestia; pensaba en realidad tener en el lenguaje el conocimiento del mundo. El creador de palabras no era bastante modesto para creer que no hacÃa más que dar nombres a las cosas; se figuraba, por el contrario, expresar por medio de las palabras la ciencia más alta de las cosas; en el techo, el lenguaje es el primer grado de esfuerzo hacia la ciencia. La fe en la verdad encontrada es la fuente de donde derivan su fuerza los poderosos. Muy tarde, casi en nuestros dÃas, los hombres comienzan a entrever el monstruoso error que han propagado con su creencia en el lenguaje. Por fortuna, es demasiado tarde para que esto determine un retroceso en la evolución de la razón que descansa en esta creencia. La lógica también descansa sobre cuestiones a las que nada responde en el mundo, por ejemplo, la verdad de las cosas, la identidad de la misma cosa en diferentes puntos del tiempo; pero esta ciencia ha nacido de la creencia opuesta (que existÃan ciertamente cosas de este género en el mundo real). Lo mismo sucede con las matemáticas, que seguramente no habrÃan nacido si se hubiera sabido desde el primer momento que no hay en la Naturaleza ni lÃnea exactamente recta, ni cÃrculo verdadero, ni grandeza absoluta.