Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano TEMOR AL PRÓJIMO.— Tememos en el prójimo una disposición hostil, porque tememos que por esa disposición penetre nuestros secretos.
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DISTINGUIR POR LAS CENSURAS.— Las personas muy distinguidas distribuyen sus censuras de manera que notemos su distinción.
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DESPECHO POR BENEVOLENCIA DE OTRO.— Siempre exageramos el grado de odio o de temor que creemos inspirar, pues si conocemos a fondo el grado de nuestro alejamiento de una persona, de una tendencia, de un partido, éstos, por el contrario, nos conocen muy superficialmente, y por esta razón nos odian superficialmente también. Encontramos a menudo una benevolencia inexplicable que nos ofende, porque muestra que no se nos toma bastante en serio.
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VANIDADES QUE SE CRUZAN.— Cuando se encuentran dos personas cuya vanidad es igualmente grande, se impresionan malamente porque se halla tan preocupada cada una en la impresión que quiere producir sobre la otra, que ambas se dan cuenta al fin que su afán es necio, y se imputan mutuamente la falta.
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