Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano OBRA MAESTRA DE TRAICIÓN.— Expresar contra un conjurado la enojosa sospecha de que os traiciona, en el momento mismo en que traicionáis, es un golpe maestro, porque obligáis a aquél a ocuparse de su persona y a mostrar durante algún tiempo una conducta exenta de toda sospecha, franca y abierta; de modo que el verdadero traidor queda enteramente libre para proceder.
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OFENDER Y SER OFENDIDO.— Es más agradable ofender y pedir perdón después, que ser ofendido y conceder el perdón. El que hace lo primero manifiesta una prueba de su poder, primero, y después, de su bondad de carácter. El otro, si no quiere pasar por inhumano, está obligado a perdonar; el gozo que procura la humillación de otro es muy escaso.
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EN LA DISPUTA.— Cuando uno contradice una opinión y al mismo tiempo expone la propia, el continuo ocuparse de la opinión ajena desordena ordinariamente la actitud natural de nuestra opinión: se muestra más decidida, más decisiva, y hasta quizá exagerada.
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