Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano LAS NIÑAS EN EL LICEO.— ¡Por nada en el mundo queráis dar educación de gimnasio a las niñas! Vosotros, jóvenes a menudo espirituales, sedientas de saber, serÃais copia de vuestros maestros.
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SIN RIVALES.— Las mujeres notan fácilmente en un hombre si su alma está ya ocupada; quieren ser amadas sin rivales de ningún género y le reprochan el fin de su ambición, sus deberes polÃticos, su ciencia y su arte, y si tiene pasión por cosas semejantes, salvo que de ellas saquen lustre y esplendor; entonces esperan, encadenándose en el amor de él, acrecentar al mismo tiempo su propio brillo; si esto es asÃ, favorecen al amante.
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