Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ESPÍRITU LIBRE Y MATRIMONIO.— Los espíritus libres ¿vivirán con mujeres? Creo que, en general, semejantes a los pájaros de la antigüedad, siendo como son los que piensan y dicen la verdad del presente, preferirán volar solos.
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FELICIDAD DEL MATRIMONIO.— Toda costumbre teje en nuestro alrededor una tela cada vez más resistente de hilos de araña, y pronto tenemos que darnos cuenta de que la telaraña se ha trocado en red y que en ella estamos envueltos y que debemos vivir de nuestra propia sangre, puesto que no podemos salir de su centro ni desenmarañarla. Tal es la causa por la cual el espíritu libre odia todas las costumbres y las reglas, todo lo perdurable y definitivo, y tal es la causa también porque se empeña siempre de nuevo, con dolor, en romper la tela que le circunda, aunque tenga que inferirse por ello grandes y pequeñas heridas, porque arranca esos hilos de su mismo yo, de su cuerpo, de su alma. Necesita aprender a amar lo que odiaba y odiar lo que amaba. No debe ni aún serle imposible sembrar cardos y espinas en los mismos terrenos que ayer mismo vertía la abundancia de su bondad. Puede, pues, deducirse si está hecho para la felicidad del matrimonio.
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