Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 455
ORGULLO DE LOS ABUELOS.— Se puede estar orgulloso de una línea no interrumpida de abuelos buenos, de padre a hijo, pero no de la línea misma, pues cada cual tiene otra semejante. La descendencia de abuelos buenos constituye la verdadera nobleza del nacimiento; una sola solución de continuidad en esa cadena, un solo antepasado malo suprime esa nobleza. Se puede preguntar a cualquiera que hable de su nobleza: «¿No tienes entre tus antecesores ningún hombre violento, avaro, extravagante, malvado, cruel?». Si puede con toda ciencia y conciencia responder que no, procuremos su amistad.
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