Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL DESCANSO EN LA ACCIÓN.— Asà como el agua al precipitarse se hace más lenta y más aérea, asà por lo común el hombre grande realiza la acción con más calma que la que le hacÃa esperar su deseo tempestuoso.
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NO TAN PROFUNDAMENTE.— Las personas que han abrazado una causa en toda su profundidad, rara vez permanecen fieles. Han apreciado la profundidad a la luz del dÃa y en ella hay siempre mucho malo que ver.
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ILUSIÓN DE LOS IDEALISTAS.— Todos los idealistas se imaginan que las cusas que ellos sirven son mejores por esencia que todas las demás causas del mundo, y no quieren creer que su causa necesita del mismo estiércol pestilente que todas las demás empresas humanas.
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OBSERVACIÓN DE Sà MISMO.— El hombre se halla muy bien defendido contra sà mismo; de ordinario no puede percibir de su propio ser más que las obras exteriores. La ciudadelas, propiamente dicha, le es inaccesible, aún invisible, a menos que amigos y enemigos no se hagan traidores y le introduzcan dentro de sà mismo por un camino desconocido.
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