Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EN PRO DE GRANDES FINES.— El que se propone abiertamente grandes fines, y por las consecuencias se da cuenta de que es demasiado débil, no tiene de ordinario bastante fuerza tampoco para renunciar a ellos abiertamente y se hace entonces inevitablemente hipócrita.
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EN LA CORRIENTE.— La corriente arrastra muchos guijarros y zarzas; los espíritus fuertes muchas cabezas hueras.
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PELIGROS DE LA INDEPENDENCIA DEL ESPÍRITU.— En la manumisión del espíritu seriamente razonada de un hombre, sus pasiones y sus apetitos también esperan en secreto descubrir sus ventajas.
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ENCARNACIÓN DEL ESPÍRITU.— Cuando un hombre pienso mucho y prudentemente, no es sólo su rostro, sino también su cuerpo entero el que toma un aire de prudencia.
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VER Y OÍR MAL.— El que ve mal, ve siempre demasiado poco; el que oye mal, oye siempre demasiado.
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