Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 541
VER Y OÍR MAL.— El que ve mal, ve siempre demasiado poco; el que oye mal, oye siempre demasiado.
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CONTENTAMIENTO DE SÍ MISMO EN LA VANIDAD.— El hombre vano no quiere tanto distinguirse, como sentirse distinguido; por esto no rechaza ningún medio de engañarse y de mentirse a sí mismo. No es la opinión de los demás, sino su propia opinión la que le amarga.
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VANO POR EXCEPCIÓN.— El hombre que para lo ordinario se basta a sí mismo, es por excepción vano y accesible a la gloria y a las alabanzas, y eso sólo cuando está enfermo del cuerpo. Es que a medida que se siente en vías de perderse, busca medios de volver sobre sí mismo, dejando a un lado lo exterior, consultando la opinión extraña.
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LOS «ESPIRITUALES».— No tiene espíritu quien busca espíritu.
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AVISO A LOS JEFES DE PARTIDO.— Cuando uno puede llevar a los hombres a declararse abiertamente en favor de alguna cosa, se les tiene en la mayoría de los casos empeñados en declararse por ella interiormente; quieren para en adelante que se les halla consecuentes.
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