Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano PASIÓN Y DERECHO.— Nadie habla con más apasionamiento de su derecho que aquél que en el fondo del alma tiene duda sobra él. Empleando la pasión en su favor, quiere aturdir la razón, y sin duda, asà gana la buena conciencia, y con ella el éxito ante los demás.
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ARTIFICIO DEL ABSTINENTE.— Quien proteste contra el matrimonio a la manera de los sacerdotes católicos, tratará de entenderlo en su concepto más bajo, más vulgar. Del mismo modo, quien rehúsa la estimación de sus contemporáneos, tomará la idea de aquélla de manera baja; se facilitará asà la abstinencia y la resistencia; por lo demás, aquél que rehúsa muchas cosas en conjunto, se acordará fácilmente de la indulgencia en detalle. SerÃa posible que aquél que se ha elevado por encima de la aprobación de los contemporáneos, no quisiera, sin embargo, quitarse la satisfacción de pequeñas vanidades.
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