Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 46
COMPASIÓN MÁS FUERTE QUE PASIÓN.— Hay casos en que la compasión es más fuerte que la pasión misma. Sentimos, por ejemplo, más disgusto cuando uno de nuestros amigos se hace culpable de alguna ignominia, que cuando nosotros mismos lo hacemos.
Y es porque, desde luego, nosotros tenemos más fe que él en la pureza de su carácter, y porque nuestro amor hacia él es, sin duda, por causa de esta fe, más intenso que el que él se tiene a sí mismo. Aun cuando en el hecho su egoísmo sufra más que nuestro egoísmo, pues que debe soportar él las consecuencias de su crimen con mayor fuerza que nosotros, lo que hay en nosotros de no egoísta —esta palabra no debe nunca entenderse estrictamente, sino sólo como una facilidad de expresión— está más mortificado por su falta, más fuertemente que lo que hay en él de no egoísta.
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HIPOCONDRÍA.— Hay hombres que se vuelven hipocondríacos por simpatía e inquietud por otra persona; la especie de piedad que nace entonces debe tenerse como una enfermedad. Existe también una hipocondría cristiana de que son atacadas aquellas gentes solitarias, presas de la emoción religiosa, que se ponen continuamente ante los ojos la pasión y muerte de Cristo.
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