Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano MORALIDAD Y CONSECUENCIA.— No son tan sólo los espectadores de un acto los que miden con más frecuencia la moralidad de sus consecuencias, no; el mismo autor hace esa apreciación, puesto que los asuntos y la intención son rara vez claros y sencillos, y con frecuencia la memoria se turba por la consecuencia de la acción, lo mismo que se atribuyen a la propia acción motivos falsos, o se hacen no esenciales los que lo son. El éxito da frecuentemente a un hecho todo el honrado esplendor de la buena penetración, el fracaso sombrea con el remordimiento el acto más respetable. De allà nació la conocida práctica del polÃtico que dijo: «Dadme solamente el éxito; con él pondré de mi lado a todas las almas honradas, y me haré honrado ante mis propios ojos». TodavÃa hoy, bastantes hombres cultos piensan que al victoria del cristianismo sobre la filosofÃa griega es prueba concluyente de la verdad del primero, aun cuando en este caso no haya existido sino el triunfo de la groserÃa y de la violencia sobre la inteligencia y la delicadeza. Lo que hay de grande en esta verdad, puede deducirse del hecho que el despertar de las ciencias ha reunido de nuevo punto por punto la teorÃa de Epicuro, pero no ha refutado al cristianismo.
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