La genealogia de la moral
La genealogia de la moral También aquí el comienzo es frío y sereno. Nietzsche empieza hablando de la capacidad de olvido, que es una fuerza activa, y no meramente pasiva, como se cree. La capacidad de olvido es una forma de la salud vigorosa. En ocasiones, sin embargo, es necesario recordar: cuando se hacen promesas; y por ello es necesario crearle al hombre una memoria. ¿Cómo se le crea una memoria al hombre es decir, a ese animal del instante, a ese animal solicitado por afectos contrapuestos, que lo arrastran de un lado para otro? Es difícil crear esa memoria, v sólo puede hacerse causando daño: «para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego; sólo lo que no cesa de doler permanece en la memoria» (véase luego, T. II, §3). Y a esa memoria, a ese sentimiento de poder disponer del futuro, el hombre lo llama «su conciencia».
Ahora bien, ¿de dónde viene la «mala conciencia»?