La genealogia de la moral
La genealogia de la moral —Mas ¿qué estoy diciendo? ¡Basta! ¡Basta! En este punto sólo una cosa me conviene, callar: de lo contrario atentarÃa contra algo que únicamente le está permitido a uno más joven, a uno más «futuro», a uno más fuerte que yo, —lo que únicamente le está permitido a Zaratustra, a Zaratustra el ateo…
