Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal El problema de los que aguardan. - Se necesitan golpes de suerte, además de muchas cosas incalculables, para que un hombre superior, dentro del cual dormita la solución de un problema, llegue a actuar en tiempo aún oportuno - «a estallar», como podrÃa decirse. De ordinario esto no acontece, y en todos los rincones de la tierra hállanse sentadas gentes que aguardan y que apenas saben hasta qué punto aguardan, y menos todavÃa que aguardan en vano. A veces también llega demasiado tarde la llamada despertadora, aquel azar que otorga «permiso» para obrar, - cuando ya la mejor juventud y la mejor energÃa para obrar se han gasta-do, a fuerza de estar sentadas y quietas; ¡y más de uno ha encontrado con espanto, justo cuando «se puso de pie», que sus miembros estaban dormidos y que su espÃritu estaba ya demasiado pesado! «Es demasiado tarde» - se dijo, perdida ya la fe en sà mismo e inútil para siempre a partir de entonces -. ¿Acaso, en el reino del genio, el «Rafael sin manos» 192, entendida esta expresión en su sentido más amplio, constituirÃa no la excepción, sino la regla? - Quizá el genio no sea tan raro: pero sà lo son las quinientas manos que él necesita para tiranizar el χαιοός, «el momento oportuno» - ¡para coger el azar por los pelos!
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