Más allá del bien y del mal
Más allá del bien y del mal Suponiendo que queramos alabar, constituye un autodominio sutil y a la vez aristocrático el alabar siempre tan sólo cuando no estamos de acuerdo: - de lo contrario nos alabarÃamos, en efecto, a nosotros mismos, lo cual va contra el buen gusto - desde luego es ése un autodominio que ofrece una ocasión y un motivo magnÃficos para ser constantemente malentendidos. Para que nos sea lÃcito permitirnos ese verdadero lujo de gusto y de moralidad tenemos que vivir, no entre los cretinos del espÃritu, sino más bien entre hombres a quienes incluso los malentendidos y las equivocaciones los diviertan a causa de su sutileza, - ¡o tendremos que pagarlo caro! - «Él me alaba: por lo tanto, me da la razón» - esta asnada de deducción lógica nos echa a perder media vida a nosotros los eremitas, pues introduce a los asnos entre nuestros vecinos y amigos.
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