Mi hermana y yo
Mi hermana y yo No quiero detallar mis intimidades eróticas con la condesa, a la manera de Manon Lescaut, que, como decía Napoleón, era una novela escrita para los sirvientes. Además, no puedo competir con el abate Prévost, Stendhal o Zola. Las novelas modernas destierran todo de sus páginas, incluso el sentido común, y cometería estupro contra el arte si me empeñara en imitar a los novelistas modernos describiendo minuciosamente el comportamiento íntimo de la condesa, con el simple propósito de escandalizar al lector con una prueba de depravación.