Mi hermana y yo
Mi hermana y yo 18
Un Parménides sin rostro y con el fogoso flujo de Heráclito es la divinidad más potente creada para nosotros por las leyendas de los mares filosóficos. Allà finalmente se pone el sol de nuestros más preciosos sueños.
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Boscovitch y su estúpido «átomo» me persiguen sin cesar. Entre el ronco sonido de su nombre y la falsa simplicidad de sus explicaciones sobre el origen de la materia, no sé si reÃr o llorar.
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Todo hombre nace prisionero del ancho, largo y profundidad de su conciencia. Asà permanece hasta que descubre una cuarta dimensión, o, dicho en el lenguaje del populacho, hasta que compete la identidad de su propia alma. Probablemente la única manera de alcanzar la gracia es colocarse frente a un tren que se acerca rápidamente. Si esto fuera asÃ, la pólvora harÃa una contribución más importante que la filosofÃa para alcanzar la inmortalidad.
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Yo soy el Minotauro de los filósofos de mi tiempo. Nunca me conquistará ningún atolondrado Teseo. Para asegurarme, he tomado la precaución de hacer de Ariadna[36] mi prisionera privada.
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