Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Pero con el terror de Titán que teme la cobardía humana, me precipité a defender mi fatalidad, mi deidad con «Anticristo», y así me protegí de las Circes cristianas cuyo vampirismo, como lo practican Lama y Mamá ya estaba succionando mi sangre. El ogro dionisíaco llamado Zaratustra contra el Cristo de San Pablo que chupa la sangre y reduce al hombre a la nada, ¡a la postración más completa!
4
El cristianismo y mi anticristianismo han nacido del espíritu de resentimiento, pero los cristianos se resienten por la vida y yo sólo por la muerte, los pálidos besos del Crucificado. Por eso mi mente retrocede hacia la dorada mediocridad, sin la cual, como confesaba Pascal, abandonamos nuestra humanidad y caemos en el pozo pascaliano del autodesprecio.
Rechazando la ultima evasión de humanitarismo de Fausto, la lucha incesante para lograr un milagro, el subterfugio de Goethe disfrazado de pasión prometeica, por lo absoluto, ¿qué me resta antes de que mi cuerpo y mi mente se sumerjan en la oscuridad y grite con Goethe agonizante? ¡Mehr Licht! ¡Mehr Licht![37] Sólo esto: reafirmar mi amor por el cuerpo de mi Helena, y los gritos de Dionisio despertaron en el dios que habita en ella el anhelo de manifestarse.