Mi hermana y yo
Mi hermana y yo Cualquiera que sea el que haya tenido por primera vez la idea de contar la historia en esta morada mental y espiritualmente perversa, es el que separó en su mente esos elementos premeditados y accidentales que rugían en las inmundas profundidades de sus entrañas, y ruda y violentamente los mezcló para producir la primera explosión de risa estentórea con la cual fue recibido.
¿No hay en realidad algo fundamentalmente cómico en la concepción aborigen de la vagina como laboratorio primario de la naturaleza?
4
He soñado con la muerte de mi propia madre, aunque bajo las circunstancias en que me encuentro es muy posible, casi seguro, que ella me sobrevivirá. Mi madre; ¿pero debo realmente tratar de trasladar al papel todas las tonterías, imaginables o no, que se elevan a las capas superiores de la mente humana al solo recuerdo de esta palabra? Todo lo que puedo pensar en relación con mi madre, y el cielo me asista, si es que hay un cielo, es que desde la muerte de mi padre, menos de seis años después de su matrimonio, cerró las puertas de su vagina a todos los hombres y miró con ojos hostiles a todo macho, defendiéndose con ojos y manos. El hecho que yo fuese la única figura masculina que podía mirar con aprobación (y, alguna vez, creo, con anhelo) fue una prisión que sólo el que haya vivido en esa casa puede comprender.