Poemas
Poemas que me miran y dicen: ¡sÃ, éramos nosotros!
— ¡Oh marchita palabra, que tuvo la fragancia de las rosas! 30 >>
¡Ansia de juventud, incomprendida,
que yo anhelé
que como yo próxima y cambiante[1] imaginé!
Se hicieron viejos los amigos y ella los abandonó:
sólo quien se transforma me es afÃn. 31 >>
¡Oh cenit de la vida! ¡Segunda juventud!
¡oh jardÃn estival!
¡Inquieta dicha de durar, de escuchar, de esperar!
Dispuesto aguardo al amigo dÃa y noche,
¡al nuevo amigo! ¡Ven, ya es hora, ya es hora! 32 >>
Cesa este canto — el más dulce grito de la nostalgia
murió en la boca:
Un mago lo hizo, el amigo de la hora justa,
el amigo del mediodÃa — ¡no!, no preguntéis quién es.
Fue a mediodÃa, de uno se hizo dos… 33 >>
Ahora festejemos, seguros de la victoria conjunta,