Poemas
Poemas asà estoy aquà sentado,
amadÃsimas amigas,
y miro cómo se inclina la palmera
como una bailarina,
se dobla, cimbrea y balancea la cadera
— acaba uno imitándola si la mira mucho…
¿es, como yo imagino, una bailarina
que lleva demasiado tiempo y peligra,
siempre, siempre, sobre una sola pierna?
— ¿olvidó, como yo imagino,
la otra pierna?
Yo, por lo menos,
busqué en vano
la perdida alhaja gemela
—es decir, la otra pierna—
en la sagrada cercanÃa
de su adorable, de su tierna
faldilla de abanico de vuelo de oropel.
SÃ, hermosas amigas,
si me queréis creer,
la ha perdido…
¡Jo, jo, jo, jo, jo!… 89 >>
¡Desapareció,
para siempre desapareció
la otra pierna!
¡Lástima de adorable piernecita!
¿Dónde esperará y se afligirá abandonada