Poemas
Poemas ¡Ah!
De nuevo rugir,
moralmente rugir,
rugir como el más moral león ante las hijas del desierto. 93 >>
— ¡Pues el rugido de la virtud,
amadÃsimas muchachas,
es ante todo
ardor europeo, avidez europea!
Y heme aquà ya,
como europeo,
no puedo ser de otra manera. ¡Dios me valga! [3]
¡Amén! 94 >>
Crece el desierto: ¡ay de quien desiertos alberga!
La piedra rechina junto a la piedra, el desierto serpentea y extermina.
La muerte terrible mira con ardor pardo
y masca — mascar es su vida… 95 >>
No olvides, hombre, el placer extinto:
Tú — eres la piedra, el desierto, eres la muerte… 96 >>