Poemas
Poemas Un dragón purpúreo me acecha
desde los abismos de su mirada de doncella. 161 >>
¡Silencio! Habla mi verdad:
¡Ay de ti, Zaratustra!
Parece que hubieras tragado oro.
¡Aún te han de abrir el vientre!… 162 >>
Eres demasiado rico,
corruptor de muchos.
En demasiados provocas envidia,
a demasiados arruinas…
Incluso a mí me arroja sombras tu luz —,
tiemblo de frío, ¡vete, opulento!
¡Vete, Zaratustra, vete de tu sol! 163 >>
Quisieras regalar, regalar tu exceso,
pero eres tú lo más excesivo
¡sé hábil, opulento!
¡Empieza por regalarte a ti mismo, oh Zaratustra! 164 >>
Diez años han pasado.
¿Y no te alcanzó gota alguna?
¿ningún húmedo viento, ningún rocío de amor?
¿Pero quién habría de amarte
a ti, ubérrimo?
Tu felicidad produce sequía alrededor,