Los protocolos de los sabios de Sión
Los protocolos de los sabios de Sión Los herederos directos serán excluidos del trono si, durante su adiestramiento, se
muestran imprudentes, bondadosos o poseedores de cualidades perniciosas que
incapaciten para gobernar. Solamente aquellos que sean capaces de gobernar con
firmeza, que sean inflexibles hasta la crueldad, recibirán las riendas del gobierno de manos de nuestros sabios. En caso de cualquier enfermedad que ocasione debilitamiento de la voluntad, los reyes deberán, por ley, poner el gobierno en otras manos mejor
capacitadas para mandar.
Los proyectos de acción del rey, sus planes inmediatos y, sobre todo, sus intenciones futuras serán desconocidos aun de sus primeros consejeros. Solamente el rey y sus tres iniciadores tendrán conocimiento de los planes para el porvenir. En la persona del rey, dueño de si mismo y de la humanidad, gracias a una voluntad inquebrantable, todos
creerán ver el destino con sus caminos desconocidos. Como nadie habrá de saber lo que el rey pretenda con sus ordenes, nadie propondrá desviarse por un camino aventurado.
Es necesario, naturalmente, que la inteligencia del rey responda al plan de gobierno que se le ha confiado. Por eso no subirá al trono hasta que haya sido puesto a prueba por los sabios que hemos mencionado.