Himnos a la Noche
Himnos a la Noche Ahora sé cuándo será la última mañana
—cuándo la Luz dejará de ahuyentar la Noche y el Amor—
cuándo el sueño será eterno y será solamente Una Visión inagotable,
un Sueño.
Celeste cansancio siento en mÃ:
larga y fatigosa fue mi peregrinación al Santo Sepulcro, pesada, la cruz.
La ola cristalina,
al sentido ordinario imperceptible,
brota en el obscuro seno de la colina,
a sus pies rompe la terrestre corriente,
quien ha gustado de ella,
quien ha estado en el monte que separa los dos reinos
y ha mirado al otro lado, al mundo nuevo, a la morada de la Noche
—en verdad—, éste ya no regresa a la agitación del mundo,
al paÃs en el que anida la Luz en eterna inquietud.
Arriba se construyen cabañas, cabañas de paz[*],
anhela y ama, mira al otro lado,