Naufragios y Comentarios
Naufragios y Comentarios El gobernador con su gente fueron caminando por la tierra y provincia, por entre lugares de indios de la generación de los guaraníes, donde por todos ellos fué muy bien recebido, saliendo, como solían, a los caminos cargados de bastimentos, y en el camino pasaron unas ciénagas muy grandes y otros malos pasos y ríos, donde en el hacer de los puentes para pasar la gente y caballos se pasaron grandes trabajos; y todos los indios de estos pueblos, pasado el río del Paraná les acompañaba de unos pueblos a otros, y les mostraban y tenían muy grande amor y voluntad, sirviéndoles y haciéndoles socorro en guiarles y darles de comer, todo lo cual pagaba y satisfacía muy bien el gobernador, con que quedaban muy contentos. Y caminando por la tierra y provincia, aportó a ellos un cristiano español que venía de la ciudad de la Ascensión a saber de la venida del gobernador, y llevar el aviso de ello a los cristianos y gente que en la ciudad estaban; porque, según la necesidad y deseo que tenían de verlo a él y su gente por ser socorridos, no podían creer que fuesen a hacerles tan gran beneficio hasta que lo viesen por vista de ojos, no embargante que habían recebido las cartas que el gobernador les había escripto. Este cristiano dijo e informó al gobernador del estado y gran peligro en que estaba la gente, y las muertes que habían suscedido, así en los que llevó Juan de Ayolas como otros muchos que los indios de la tierra habían muerto; por lo cual estaban muy atribulados y perdidos, mayormente por haber despoblado el puerto de Buenos Aires[218], que está asentado en el río del Paraná, donde habían de ser socorridos los navíos y gentes que de estos reinos de España fuesen a los socorrer; y por esta causa tenían perdida la esperanza de ser socorridos, pues el puerto se había despoblado, y por otros muchos daños que le habían sucedido en la tierra.