Naufragios y Comentarios
Naufragios y Comentarios Cómo robaban la tierra los alzados, y tomaban por fuerza sus haciendas
Estando el gobernador de esta manera, los oficiales y Domingo de Irala, luego que le prendieron, dieron licencia abiertamente a todos sus amigos y valedores y criados para que fuesen por los pueblos y lugares de los indios y les tomasen las mujeres y las hijas, y las hamacas y otras cosas que tenían, por fuerza, y sin pagárselo, cosa que no convenía al servicio de Su Majestad y a la pacificación de aquella tierra; y haciendo esto, iban por toda la tierra dándoles muchos palos, trayéndoles por fuerza a sus casas para que labrasen sus heredades sin pagarles nada por ello, y los indios se venían a quejar a Domingo de Irala y a los oficiales. Ellos respondían que no eran parte para ello; de lo cual se contentaban algunos de los cristianos, porque sabían que les respondían aquello por les complacer, para que ellos les ayudasen y favoresciesen, y decíanles a los cristianos que ya ellos tenían libertad, que hiciesen lo que quisiesen; de manera que con estas respuestas y malos tratamientos la tierra se comenzó a desplobar, y se iban los naturales a vivir a las montafias, escondidos donde no los pudiesen hallar los cristianos. Muchos de los indios y sus mujeres e hijos eran cristianos, y apartándose perdían la doctrina de los religiosos y clérigos, de lo cual el gobernador tuvo muy gran cuidado que fuesen enseñados.
