Naufragios y Comentarios

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Dos días después de embarcado el gobernador, ido el río abajo, Domingo de Irala y el contador Felipe de Cáceres y el factor Pedro Dorantes juntaron sus amigos y dieron en la casa del capitán Salazar, y lo prendieron a él y a Pedro de Estopiñán Cabeza de Vaca, y los echaron prisioneros y metieron en un bergantín, y vinieron el río abajo hasta que llegaron al bergantín a do venía el Gobernador, y con él vinieron presos a Castilla; y es cierto que si el capitán Salazar quisiera, el gobernador no fuera preso, ni menos pudieran sacallo de la tierra ni traello a Castilla; mas, como quedaba por teniente, disimulólo todo; y viniendo así, rogó a los oficiales que le dejasen traer dos criados suyos para que le sirviesen por el camino y le hiciesen de comer, y así, metieron los dos criados, no para que le sirviesen, sino para que viniesen bogando cuatrocientas leguas el río abajo, y no hallaban hombre que quisiese venir a traerle, y a unos traían por fuerza, y otros se venían huyendo por la tierra adentro, a los cuales tomaron sus haciendas, las cuales daban a los que traían por fuerza, y en este camino los oficiales hacían una maldad muy grande, y era que, al tiempo que le prendieron, otro día y otros tres andaban diciendo a la gente de su parcialidad y otros amigos suyos mil males del gobernador, y al cabo les decían: «¿Qué os parece? ¿Hecimos bien por vuestro provecho y servicio de Su Majestad? Y pues así es, por amor de mí que echéis una firma aquí al cabo de este papel». Y de esta manera hinchieron cuatro manos de papel, y viniendo el río abajo, ellos mesmos decían y escribían los dichos contra el gobernador, y quedaban los que lo firmaron trescientas leguas el río arriba en la ciudad de la Ascensión; y de esta manera fueron las informaciones que enviaron contra el gobernador.


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