El tema de nuestro tiempo
El tema de nuestro tiempo Este ritmo de épocas de senectud y épocas de juventud es un fenómeno tan patente a lo largo de la historia, que sorprende no hallarlo advertido por todo el mundo. La razón de esta inadvertencia está en que no se ha intentado aún formalmente la instauración de una nueva disciplina cientÃfica, que podrÃa llamarse metahistoria, la cual serÃa a las historias concretas lo que es la fisiologÃa a la clÃnica. Una de las más curiosas investigaciones metahistóricas consistirÃa en el descubrimiento de los grandes ritmos históricos. Porque hay otros no menos evidentes y fundamentales que el antedicho; por ejemplo, el ritmo sexual. Se insinúa, en efecto, una pendulación en la historia de épocas sometidas al influjo predominante del varón a épocas subyugadas por la influencia femenina. Muchas instituciones, usos, ideas, mitos, hasta ahora inexplicados, se aclaran de manera sorprendente cuando se cae en la cuenta de que ciertas épocas han sido regidas, modeladas por la supremacÃa de la mujer. Pero no es ahora ocasión adecuada para internarse en esta cuestión.