España invertebrada
España invertebrada Bueno será, pues, que el lector del siglo XXI lea «España invertebrada» con ojos nuevos y limpios de ideologías establecidas de antemano. Ortega es hijo de su tiempo y sus circunstancias (a fin de cuentas, fue él quien defendió que cualquier «yo» es ininteligible sin su «circunstancia»: «La vida es, esencialmente, un diálogo con el contorno», escribe en «Las Atlántidas»), con todas las limitaciones y aun errores que esto puede conllevar. Pero, a la vez, el lector desprejuiciado sabrá descubrir lo mucho y muy profundo que dice Ortega más allá de tales años o tales sistemas sociales. Porque Ortega, como todos los grandes filósofos, escribe con el lenguaje de los suyos pero piensa y comparte su pensamiento con la lengua universal del pensamiento del ser humano.
Que cada quien, en fin, descubra en «España invertebrada» el denso mensaje que encierra para estos tiempos y para tantas y tantas sociedades.