España invertebrada
España invertebrada Años de soledad han enseñado al egregio espíritu del señor Maura que para hacer grandes cosas es la peor una táctica de exclusiones. Precisamente para que sean fecundas ciertas eliminaciones ejemplares es necesario compensarlas con magnánimos apelativos de colaboración, con llamamientos generosos hacia los cuatro puntos cardinales que permitan a todos los ciudadanos sentirse aludidos. Las revoluciones y cambios victoriosos han solido hacerse con ideas de amplísimo seno, al paso que la revolución obrera va en derrota, por su absurda pretensión de triunfar a fuerza de exclusiones.
Es penoso observar que desde hace muchos años, en el periódico, en el sermón y en el mitín, se renuncia desde luego a convencer al infiel y se habla solo al parroquiano ya convicto. A esto se debe el progresivo encanijamiento de los grupos de opinión. Ninguno crece; todos se contraen y disminuyen. Los drusos del Líbano son enemigos del proselitismo por creer que el que es un drusita ha de serlo desde toda la eternidad. En tal sentido, somos bastante drusos todos los españoles.