La rebelión de las masas
La rebelión de las masas Por vez primera, al tropezar el europeo en sus proyectos económicos, polÃticos, intelectuales, con los lÃmites de su nación, siente que aquéllos —es decir, sus posibilidades de vida, su estilo vital— son inconmensurables en el tamaño del cuerpo colectivo en que está encerrado. Y entonces ha descubierto que ser inglés, alemán o francés es ser provinciano. Se ha encontrado, pues, con que es «menos» que antes, porque antes el francés, el inglés y el alemán creÃan, cada cual por sÃ, que eran el universo. Este es, me parece, el auténtico origen de esa impresión de decadencia que aqueja al europeo. Por lo tanto, un origen puramente Ãntimo y paradójico, ya que la presunción de haber menguado nace, precisamente, de que ha crecido su capacidad, y tropieza con una organización antigua, dentro de la cual ya no cabe.