La rebelión de las masas
La rebelión de las masas Hay obligación de trabajar sobre las cuestiones del tiempo. Esto, sin duda. Y yo lo he hecho toda mi vida. He estado siempre en la brecha. Pero una de las cosas que ahora se dicen —una «corriente»— es que, incluso a costa de la claridad mental, todo el mundo tiene que hacer polÃtica sensu stricto. Lo dicen, claro está, los que no tienen otra cosa que hacer. Y hasta lo corroboran citando de Pascal el imperativo d'abêtissement. Pero hace mucho tiempo que he aprendido a ponerme en guardia cuando alguien cita a Pascal. Es una cautela de higiene elemental.
El politicismo integral, la absorción de todas las cosas y de todo el hombre por la polÃtica, es una y misma cosa con el fenómeno de rebelión de las masas que aquà se describe. La masa en rebeldÃa ha perdido toda capacidad de religión y de conocimiento. No puede tener dentro más que polÃtica, una polÃtica exorbitada, frenética, fuera de sÃ, puesto que pretende suplantar al conocimiento, a la religión, a la sagesse en fin, a las únicas cosas que por su sustancia son aptas para ocupar el centro de la mente humana. La polÃtica vacÃa al hombre de soledad e intimidad, y por eso es la predicación del politicismo integral una de las técnicas que se usan para socializarlo.