La rebelión de las masas
La rebelión de las masas [30] En rigor, la democracia liberal y la técnica se implican e intersuponen a su vez tan estrechamente que no es concebible la una sin la otra, y, por tanto, fuera deseable un tercer nombre, más genérico, que incluyese ambas. Ese serÃa el verdadero nombre, el sustantivo de la última centuria. <<
[31] No hablemos de cuestiones más internas. La mayor parte de los investigadores mismos no tienen hoy la más ligera sospecha de la gravÃsima, peligrosÃsima crisis intima que hoy atraviesa su ciencia. <<
[32] Aristóteles: MetafÃsica, 893 a 10. <<
[33] Centuplica la monstruosidad del hecho, al que —como he indicado— todos los demás principios vitales —polÃtica, derecho, arte, moral, religión— se hallan efectivamente y por sà mismos en crisis, en, por lo menos, transitoria falla. Sólo la ciencia no falla, sino que cada dÃa cumple con fabulosas creces cuanto promete y más de lo que promete. No tiene, pues, concurrencia, no cabe disculpar el despego hacia ella suponiendo al hombre medio distraÃdo por algún otro entusiasmo de cultura. <<
[34] Ya aquà entrevemos la diferencia entre el estado de las ciencias de una época y el estado de su cultura, que pronto nos va a ocupar. <<