Meditaciones del Quijote
Meditaciones del Quijote El contraste con la intención artÃstica que manifiesta la serie anterior no puede ser más grande. Allà eran los personajes mismos y sus andanzas mismas motivo de la fruición estética: el escritor podÃa reducir al mÃnimo su intervención. AquÃ, por el contrario, solo nos interesa el modo como el autor deja reflejarse en su retina las vulgares fisonomÃas de que nos habla. No faltó a Cervantes clara conciencia de esta diversidad cuando escribe en el Coloquio de los perros:
«Quiérote advertir de una cosa, de la cual verás la experiencia cuando te cuente los sucesos de mi vida, y es que los cuentos, unos encierran y tienen la gracia en ellos mismos; otros, en el modo de contarlos; quiero decir, que algunos hay que, aunque se cuenten sin preámbulos y ornamentos de palabras, dan contento; otros hay que es menester vestirlos de palabras, y con demostraciones del rostro y de las manos, y con mudar la voz se hacen algo de nonada, y de flojos y desmayados se vuelven agudos y gustosos».
¿Qué es, pues, novela?
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ÉPICA