Meditaciones del Quijote
Meditaciones del Quijote Estas meditaciones, a que seguirán otras, renuncian —claro está— a invadir los secretos últimos del Quijote. Son anchos cÃrculos de atención que traza el pensamiento —sin prisas, sin inminencia—, fatalmente atraÃdo por la obra inmortal.
Y una palabra postrera. El lector descubrirá, si no me equivoco, hasta en los últimos rincones de estos ensayos, los latidos de la preocupación patriótica. Quien los escribe y a quienes van dirigidos, se originaron espiritualmente en la negación de la España caduca. Ahora bien: la negación aislada es una impiedad. El hombre pÃo y honrado contrae, cuando niega, la obligación de edificar una nueva afirmación. Se entiende de intentarlo.
Asà nosotros. Habiendo negado una España nos encontramos en el paso honroso de hallar otra. Esta empresa de honor no nos deja vivir. Por eso, si se penetrara hasta las más Ãntimas y personales meditaciones nuestras, se nos sorprenderÃa haciendo con los más humildes rayicos de nuestra alma experimentos de nueva España.
Madrid, julio 1914.