Meditaciones del Quijote
Meditaciones del Quijote »La Restauración, señores, fue un panorama de fantasmas, y Cánovas el gran empresario de la fantasmagorÃa[5]».
¿Cómo es posible, cómo es posible que se contente todo un pueblo con semejantes valores falsos? En el orden de la cantidad es la unidad de medida lo mÃnimo; en el orden de los valores, son los valores máximos la unidad de medida. Solo comparándolas con lo más estimable quedan justamente estimadas las cosas. Conforme se van suprimiendo en la perspectiva de los valores los verdaderamente más altos se alzan con esta dignidad los que les siguen. El corazón del hombre no tolera el vacÃo de lo excelente y supremo. Con palabras diversas viene a decir lo mismo el refrán viejo: «En tierra de ciegos, el tuerto es rey». Los rangos van siendo ocupados de manera automática por cosas y personas cada vez menos compatibles con ellos.